jueves, 19 de mayo de 2011

Producto 1

Alain Dalongeville, en su artículo titulado “Noción y práctica de la situación-problema en Historia”, nos presenta una investigación realizada para poner en tela de juicio la enseñanza- aprendizaje de la historia en la edad escolar.
En dicho estudio, habla acerca de un divorcio que existe entre la didáctica habitual de la historia y el constructivismo. Adentrándose en el texto, nos comentan que sería apropiado que la historia se empezara a enseñar de manera formal a los 16 años, dado el caso que en esta edad se encuentra uno en la etapa de las operaciones concretas. En esta etapa, una persona es más hábil al retener información, pero también contrastar y analizar los hechos que se han dado a través de la historia.
Sin embargo, al enseñar dicha materia en una edad temprana, lo único que se provoca es que tal vez se aprendan las cosas de memoria sin analizar o contrastar diversas fuentes de información. De forma muy personal, creo que no se está encauzando apropiadamente esta asignatura, ya que no es lo mismo que el alumno memorice fechas, hechos, personajes a que analice, proponga, enjuicie, etc. los anteriores  datos.
Muchas de las veces los docentes solo nos encasillamos a leer las narraciones que vienen en los libros de texto, sin darles en verdadero sentido ni la apropiada enseñanza a los alumnos. Más que nada es necesario buscar una correcta didáctica, un camino apropiado para enseñar o aprender historia.
Retomando lo anterior, el texto de Dalongeville indica un concepto básico para la enseñanza de la historia. Las representaciones son un elemento que podemos emplear de manera favorable, estamos hablando de los conocimientos previos de los alumnos, de lo que de manera informal ellos han adquirido en su vida diaria.
Las representaciones, así como resultan favorables pueden obstaculizar nuestro trabajo en historia, ya que muchas de las veces tienen conceptos erróneos, falsos, que les impiden analizar y posteriormente adquirir datos de hechos históricos. Para que estas representaciones puedan utilizarse de la mejor manera, es necesario que se tome conciencia de lo que se sabe, crear o emplear una situación-problema que induzca a un tema en específico, de ahí se puede partir a una nueva representación que, por último en este ciclo podrá ayudarnos a formar una metacognición de los procesos, dicho de otra manera, adquirir el conocimiento.
Por el contrario, el papel del profesor es de vital importancia en la formación de conocimientos y en el uso de las representaciones, ya que es un creador de condiciones, debe tener la habilidad, la sutileza de prever las situaciones que se puedan ocasionar, analizarlas, elaborar una situación-problema que ayude a movilizar saberes con el empleo de diversos materiales. Sin embargo, en variadas ocasiones el maestro influye en esas representaciones, por lo tanto debe tratar estos asuntos de manera objetiva y veraz.
El autor expone argumentos donde asevera que la creación de una situación-problema es un método que facilita el aprendizaje significativo de la historia. Primeramente es necesario explicar que la situación-problema es, válgase la redundancia una situación de aprendizaje donde el alumno moviliza sus saberes y mediante el cual provoca que se desglose un tema, un proyecto, etc.
Las situaciones-problema plantean situaciones que pueden ser propicias para el aprendizaje, para crearlas es necesario ser objetivos y tener una visión clara de lo que se pretende enseñar, el propósito que se persigue y no divagar en los posibles caminos para alcanzar mis metas. He aquí una de las habilidades más importantes que los docentes debemos  desarrollar y practicar, para que así podamos contribuir a una apropiada enseñanza-aprendizaje de la Historia.

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